Introducción-Pero eso es imposible- replico Alicia.
–Sólo si crees que lo es- respondió el sombrerero. (de Alicia en el País de las Maravillas de Tim Burton)
Sinceramente no conozco la historia de Alicia en el País de las maravillas, pero esta frase que está en el trailer de la película de Tim Burton, me transportó. Recorrí en un segundo todos aquellos momentos de mi vida en que esto se validaba.
-¿Imposible? – Ésta sola pregunta me lleva a recordar un power point en el que se puede apreciar en una secuencia de fotos como un caracol logra cruzar de una madera a otra cuando éstas están a 10 cm de distancia. Y la frase que sigue dicta: “Los límites son físicos, las limitaciones son mentales”.
Pues bien, de todos esos momentos de mi vida me detendré en uno en particular, aquel que tiene que ver con las deudas. Les contaré mi experiencia de como salí en 10 días de una deuda de ocho mil pesos sin poner una sola moneda. Les mostraré además que esto que les voy a contar no tiene nada de mágico, ni siquiera tiene que ver con el famoso “THE SECRET”, El Secreto” en castellano, el cuál debo suponer tal vez que ya lo conocen, si no es así les resumo que se trata del poder del pensamiento, todo lo que yo pienso puedo crearlo. Bueno, mi fórmula no tiene que ver con eso. Para mí todo debe ser más simple y fácil, SIMPLE Y FÁCIL es mi lema.
Por cierto para tener una deuda primero hay que crearla, pero esa es otra historia que les contaré más adelante. Partamos entonces desde el día primero.
Día uno: Panorama: El Reencuadre
Cuando parece que lo tenemos todo controlado, cuando todo está en orden permanecemos tranquilos y en paz. Yo sabía de mi deuda y me había hecho un plan para pagar toditito a fin de año como dijera el chavo del ocho. Y entonces estaba súper bien, todo prolijo en mi vida con un plan maravilloso que solo bastaba aplicarlo de a poquito. Pero ¡Ringgggggg! ¡Ringggg! Suena el celular, atiendo y escucho una voz muy formal:-¿Con el Señor Cristian Vera?- . –Sí con el habla- le respondo. –Del estudio de abogados… bla, bla, bla…
Pobre plan, como un juego de dominó comienzan a caer las piezas, y yo no tenía uno “B”. A parte es interesante como parece que te facilitan las cosas, te dicen – Si usted entrega tanto le podemos hacer en 90 cuotas de… Claro todos los meses es poco, pero si tu deuda es de 8000 terminas pagando el doble o más. En mi caso había además un tercero garante implicado, lo cuál lo complicaba más. Alguien confió en mí y le estaba fallando. Me agarró una desesperación y además un sentimiento de culpa. Y así comencé de nuevo un viaje a mi mundo de fantasías y empecé a encontrar toda clase de fantasmas, mounstros, y lugares tenebrosos, todo era oscuro, y me sentía muy solo. Quería salir de allí ¿Cuál era la salida? Pagar la deuda. Entonces esa idea se volvió una gran necesidad –Quiero pagar la deuda, debo pagar mi deuda- me repetía constantemente y eso me martillaba la cabeza. En ese momento quieres la salida más fácil, a nadie le gusta lidiar con un problema por mucho tiempo. A mí tampoco me gusta. Por eso encontré un camino más cor
to (digo corto, no digo más fácil).Lo primero que aprendí entonces fue la técnica que yo llamo SUBIR A LA COLINA, me gusta esa imagen, tengo recuerdos muy lindos y fotos hermosas de sierras o montañas donde subía y podía contemplar el panorama. Se ve muy diferente desde arriba, sientes que: ¡Vuelves a tener el control!
Por cierto para tener una deuda primero hay que crearla, pero esa es otra historia que les contaré más adelante. Partamos entonces desde el día primero.
Día uno: Panorama: El Reencuadre
Cuando parece que lo tenemos todo controlado, cuando todo está en orden permanecemos tranquilos y en paz. Yo sabía de mi deuda y me había hecho un plan para pagar toditito a fin de año como dijera el chavo del ocho. Y entonces estaba súper bien, todo prolijo en mi vida con un plan maravilloso que solo bastaba aplicarlo de a poquito. Pero ¡Ringgggggg! ¡Ringggg! Suena el celular, atiendo y escucho una voz muy formal:-¿Con el Señor Cristian Vera?- . –Sí con el habla- le respondo. –Del estudio de abogados… bla, bla, bla…
Pobre plan, como un juego de dominó comienzan a caer las piezas, y yo no tenía uno “B”. A parte es interesante como parece que te facilitan las cosas, te dicen – Si usted entrega tanto le podemos hacer en 90 cuotas de… Claro todos los meses es poco, pero si tu deuda es de 8000 terminas pagando el doble o más. En mi caso había además un tercero garante implicado, lo cuál lo complicaba más. Alguien confió en mí y le estaba fallando. Me agarró una desesperación y además un sentimiento de culpa. Y así comencé de nuevo un viaje a mi mundo de fantasías y empecé a encontrar toda clase de fantasmas, mounstros, y lugares tenebrosos, todo era oscuro, y me sentía muy solo. Quería salir de allí ¿Cuál era la salida? Pagar la deuda. Entonces esa idea se volvió una gran necesidad –Quiero pagar la deuda, debo pagar mi deuda- me repetía constantemente y eso me martillaba la cabeza. En ese momento quieres la salida más fácil, a nadie le gusta lidiar con un problema por mucho tiempo. A mí tampoco me gusta. Por eso encontré un camino más cor
Ya sé que tal vez les parezca difícil, tal vez me dirán: -todo muy lindo- pero… Falta un paso ¿no? Si uno está en medio de la maraña aparentemente no es tan sencillo salir de eso o reaccionar. Y bueno eso se aprende a base de encontrarse una y otra vez con los problemas, ¿O para qué piensan que están los problemas? No es más que para que aprendamos, para que crezcamos (¡Chan! creo que si aprendemos lo que nos viene a enseñar, el problema se esfuma como la nada, si no aprendimos nos vuelve a suceder una y otra vez y quien sabe si en otras vidas continúa, por eso digo: -habrá que aprovechar-) Desde mi perspectiva los problemas no son más que desafíos, a mi me gusta llamarlos “OPORTUNIDADES”. Wow ¡Esto sí que es un reencuadre! Trata de pensar en el problema como eso: Una oportunidad.
Y aquí va otra imagen que me gusta contemplar: El Iceberg. Esa hermosa masa de hielo flotando en el océano, si estás en la superficie sólo puedes observar la punta del Iceberg, pero si te sumerges un poco verás que hay mucho más. Pues bien cuando yo decía: -Quiero pagar mi deuda- Estaba en la superficie, sólo bastaba la pregunta ¿Para qué? Así me sumergiría un poco y vería más. -¿Para qué quiero pagar mi deuda?- Esa era la pregunta. –Para estar tranquilo y para sentirme en paz- me respondí. Eso lo que está debajo de la superficie. Y esa respuesta me llevo a la colina. Hay varias cosas a tener en cuenta: Primero hay que cambiar los conceptos con urgencia: Problema = Oportunidad, (pienso que los conceptos que tengamos de cada cosa van a determinar muchos aspectos de nuestra vida, nuestro modo de ser, nuestras emociones y sentimientos y la manera de enfrentar las situaciones aparentemente desagradables). Segundo, la pregunta esencial: -¿Para qué quiero tal o cual cosa?- (Así sea algo material siempre nos sumergirá y podremos ver que necesidad subyace). De ese modo desde arriba en la colina, o sumergido en el océano puedes cambiar el FOCO. Mi principal enfoque sería conseguir mi tranquilidad y paz, lo de pagar la deuda se convertía en lo secundario.
Y aquí va otra imagen que me gusta contemplar: El Iceberg. Esa hermosa masa de hielo flotando en el océano, si estás en la superficie sólo puedes observar la punta del Iceberg, pero si te sumerges un poco verás que hay mucho más. Pues bien cuando yo decía: -Quiero pagar mi deuda- Estaba en la superficie, sólo bastaba la pregunta ¿Para qué? Así me sumergiría un poco y vería más. -¿Para qué quiero pagar mi deuda?- Esa era la pregunta. –Para estar tranquilo y para sentirme en paz- me respondí. Eso lo que está debajo de la superficie. Y esa respuesta me llevo a la colina. Hay varias cosas a tener en cuenta: Primero hay que cambiar los conceptos con urgencia: Problema = Oportunidad, (pienso que los conceptos que tengamos de cada cosa van a determinar muchos aspectos de nuestra vida, nuestro modo de ser, nuestras emociones y sentimientos y la manera de enfrentar las situaciones aparentemente desagradables). Segundo, la pregunta esencial: -¿Para qué quiero tal o cual cosa?- (Así sea algo material siempre nos sumergirá y podremos ver que necesidad subyace). De ese modo desde arriba en la colina, o sumergido en el océano puedes cambiar el FOCO. Mi principal enfoque sería conseguir mi tranquilidad y paz, lo de pagar la deuda se convertía en lo secundario. Lo primero es entonces encontrar el foco, qué es lo que quieres de verdad, y apuntar a eso. Es la interpretación que hago de la frase bíblica: “Busca primero el Reino de Dios y lo demás se dará por añadidura” En otras palabras ahorrarse un paso, si quiero tranquilidad porque no voy en busca de eso directamente. Otra forma que interpreto esto es que si logro mi tranquilidad independientemente de las circunstancias éstas no me dominarán, si hago depender mi paz de las situaciones externas éstoy ¡Frito! es decir: la paz plena sería imposible. Pero no lo es desde esta perpectiva.
Esto comprendí en ese primer día. El segundo día en mi próximo artículo. Espero mi compartir sirva de chispa al menos. Sólo quiero compartir... Abrazos, nos vemos en mi segundo día...

