
Quiero compartirles una de las primeras técnicas que aprendí para liberarme del ESTRÉS. Si bien la experiencia que les contaré no demuestra un gran signo de estrés, me sirvió para adquirir mi tan apreciada fórmula para alcanzar la paz en momentos en que ésta parece imposible.
Ocurrió en Chaco, que sea en Chaco tiene mucho que ver. Más o menos sabrán por comentarios o porque conocen esa provincia, como es el "calor" allá. Pues bien, yo estaba muy comprometido con mi parroquia en la que trabajaba con mucho entusiasmo y dedicación; una de mis 15 actividades (no exagero) era tocar la guitarra en misa. Y como para eso no hay vacaciones, un 6 de enero estaba allí, en mi humilde capillita, recién techada, preparado para ofrecer mis modestos servicios de cantor, (imagínense el calor) unos 50° a la sombra, y a esto, súmenle que la capilla solo tenía chapa ¡Un infierno! más que patria celestial como cantábamos al inicio de la celebración. El calor quemaba el oxígeno, nos quitaba el aliento y nos hacía hervir la sangre, teníamos ¡Uuun feeervooor! Pero no era precisamente por nuestro entusiasmo ¡Her-moustra la tarde realmente! Como para estar debajo de ese solarium tan económico. Porque eso era lo positivo: -Nos dejaba un bronceadito espectacular para envidia de los que pagan por una cama solar-. ¡Ah! y ni las presiones atmosféricas eran capaces de producir ni la más mínima brisa. Eran las seis de la tarde, pero eso no cuenta cuando se trata de calor, todavía necesitas de hojotas para que no te queme la tierra cuando caminas por las vereda o la calle.
Estaba al frente muy compenetrado con mi guitarrita. Ya venía transpirando desde mi casa porque a esa hora si te bañas, necesitas aire en la casa o por lo menos un ventilador en el baño; aire no tenía todavía y el ventilador no entraba. (Comentario al margen: Si ibas al baño a la siesta para lo segundo, te daban ganas de hacer entrar el sopla viento a como de lugar). Además a mí algo de agua caliente me gusta por más que sea verano (es que me gusta sufrir). Y bueno, sucede que al cerrar la ducha, el vapor que quedó te cocina de nuevo y hasta los… ¡piiip! Es muy gracioso realmente porque después te preguntas si tuvo sentido bañarse. Es que ni te animas a ponerte la ropa con el sudor que comienza a brotarte, pero hay que bañarse igual, aunque sea por costumbre. Y cuando te vas poniendo la camisa ¡Uy! Ésta se va pegando en el cuerpo de a poquito. Sí ¡Un asco! jaja, pero yo, cual san Cristian, todo esto se lo ofrecía al Señor (lo de san Cristian es broma aunque un poquito lo sentía así, pues me merecía la gloria por tal sufrimiento).
Y bueno allí estaba como una catarata con la ropa pegada que si me la despegaba del cuerpo parecía que me quitaba un pedazo de piel. ¡Horrible! ¡Horrible!, ¿no me digan que no lo experimentaron también? Y pobre mi guitarra, sobre ella corría parte de mi ser, me refiero al agua que brotaba de mi cuerpo, toda mojada, y esto me significaba una preocupación extra. ¡Voy a arruinarla!
Corría por mi mente todo tipo de juicios ¡Uy esta capilla que ni techo de machimbre tiene al menos! ¡Qué calor fiero! ¡Que incomodidad! ¡Pobre mi guitarra! ¿Tendré olor? ¿La de al lado lo notará? y mil pensamientos más. Me soplaba, respiraba profundo, decía de todo en mi mente, ya el cancionero estaba deshojado de tanto utilizarlo como abanico. Me sentía como en un mundo paralelo, en un lado del universo estaban los que participaban de la misa y escuchaban al sacerdote, y del otro estaba yo envuelto en mi mente, peleando ¡Luchando contra la bestia! ¡El calor infernal! ¡Pobre calor! Ya había tomado personificación y todo, y hasta tenía intenciones (me quería derrocar) estaba contra mí. Y yo no le daría tregua. Obvio, se había metido conmigo. Que risa me da todo esto: - ¿No es así como vivimos? En un mundo paralelo al que le llamamos real y en que luchamos contra toda clase de bestias personificadas por nosotros mismos, tienen nombres, sentimientos, emociones, y hasta ciertos poderes que le atribuimos. Y me sigo preguntando: -Si nosotros le dimos ese poder ¿No se lo podremos quitar?-. Y más aún: -Si lo creamos nosotros, le dimos forma y personificación ¿No podemos borrarlos? Y aunque no exista esta palabra quise decir: ¿Descrearlos?-. Tal vez nos resulte divertido vivir en ese mundo, tal vez nos parezca más atrayente, o tan solo nos resulte más CONOCIDO, y ya estemos adaptados. Ja ja, todo esas preguntas corrieron un segundo por mi mente y ¡Wowwww! ME DÍ CUENTA. Porque eso es lo primero que sucede, siempre tenemos esa chance para darnos cuenta, si no lo vemos, es porque no queremos, pero repito, siempre tenemos la oportunidad de darnos cuenta, simplemente porque tenemos la capacidad de ELEGIR. El darnos cuenta no es una técnica, siempre va a suceder, para que tengamos la posibilidad de decidir. Y lo que te hace saber eso, es la sensación de que ya no quieres seguir así. En mi caso ya no quería seguir renegando, incómodo, puteando. Quería estar bien, disfrutar, y que ese momento tan ordinario y cotidiano sea extraordinario para mi. Y aquí va la técnica, me estaba cansando por el esfuerzo enorme de controlar la situación (ni que fuera Storm de los X-MEN para controlar el clima). -Ya no quiero pelear- le dije a la bestia -me quita fuerzas y las necesito para otra cosa más importante- estar presente y disfrutar. Se rió de mí, porque claro, el calor no estaba luchando conmigo, estaba siendo quien es, Calor y nada más. Y bueno, entonces regresé a mi mundo y le dejé cause libre al supuesto enemigo, y fue entonces en ese momento que experimenté ese gran calor corriendo por mis venas, dejé que me quemara por dentro, solté la resistencia y fue UNA DE LAS EXPERIENCIAS MÁS MARAVILLOSA, parte de la naturaleza corriendo por mis venas, -es un milagro realmente- me dije. El calor siguió, el sudor también, pero vivida en Paz profunda y -¡Qué exquisita sensación!-. Amé el calor, fue hermoso. Me conquistó y se hizo mi amigo. Simplemente me encantó.
Por eso amigos, eso de la NO RESISTENCIA es muy cierto. SOLTAR, SOLTAR, SOLTAR es lo mejor que podemos hacer para estar en PAZ en medio de las situaciones que creemos son una enorme bestia con la cual tenemos que luchar. ¡Deja de querer controlar todas las situaciones! Sólo HAZ LO MÁXIMO QUE PUEDAS y el resto SÉ FELIZ…
Un abrazo enorme....
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