sábado, 10 de abril de 2010

¿Cómo salir de una deuda en 10 días? Parte II


Día dos: Estar Presente
Hace poco regreso de un hermoso viaje por el norte de Argentina, un recorrido espectacular que no conocía: Camino a Tafí del Valle por la selva tucumana, Tafí del Valle, Amaycha del Valle, Las ruinas de los Quilmes, Cafayate, Camino de Cafayate a Salta recorriendo las formaciones rocosas, Salta, Camino de la Cornisa de Salta a Jujuy, Purmamarca, Tilcara, Humahuaca e Iruya. Habíamos salido por la noche, la una de la madrugada aproximadamente, íbamos en auto por lo cual obviamente piloto y copiloto no dormimos.


Ya por el camino de Cafayate a Salta habían pasado aproximadamente 18hs arriba del auto, pero mientras pasábamos las formaciones rocosas donde sacábamos fotos y disfrutábamos contemplando el paisaje no podíamos percatarnos de que tal vez ya estábamos cansados. Pero ya casi llegando a Salta en el último tramo, la ruta comienza a sentirse tediosa, el paisaje ya no es el mismo y cuando no hay en qué distraerse entonces comienza a pesar todo el viaje, ya no veíamos la hora de llegar, no sabíamos como sentarnos en el auto, no queríamos parar en ningún lugar para no perder tiempo e incluso aumentábamos un poco la velocidad. En ese momento el viaje en sí, dejaba de tener importancia, solo nos interesaba el destino, a donde queríamos llegar, y ya ni siquiera mirábamos al costado, solo nos preocupábamos por los carteles, sobre todo por ese de color verde que te dice cuantos kilómetros falta.


Esto me llevó a reflexionar sobre lo que nos sucede generalmente, es tal cual, mientras el paisaje es hermoso y la ruta bella no percibimos que estamos mal, que tenemos algún cansancio o algún dolorcito. Y vamos disfrutando el paso a paso, el viaje en sí es importante y cargado de sentido y vivimos el presente, pero no siempre la ruta tiene el mismo paisaje, y si no es hermoso, el viaje pierde su sentido y ya no nos interesa el paso a paso, solo nos importa aquél punto donde queremos llegar, tenemos dirección pero no tenemos presencia, nuestra mente ya llegó cuando nuestro cuerpo todavía está en viaje, ese desfasaje mente cuerpo es el que nos produce tanto estrés en nuestra vida. No es que no debamos saber donde vamos, lo que es tóxico para nosotros es esta separación mente cuerpo, vivir en esa imagen irreal, como nos pasaba a nosotros, yo particularmente veía una cama, pero resulta que la cama en la que dormí después no era nada parecido con aquella que tenía en mi mente cuando estaba en viaje. Lo que les cuento es solo un ejemplo concreto para explicarles que es lo que yo entiendo por pensamiento tóxico. Cuantas veces nos hacemos problemas imaginándonos un futuro posible. Ese futuro es posible pero no es real, solo es real el momento presente. Por lo cuál esas imágenes en nuestra mente que nos dicen que podría suceder algo malo es sólo un material tóxico, ocupa espacio y está al divino botón. Eso me sucedía con la deuda, millones de posibilidades negativas futuras estaban en mi mente ocupando espacio y nublándola y separándola de mi cuerpo. Veía solo el destino, (pagar la deuda), y no veía que en el camino tal vez, si tenía un poco más de presencia y miraba el recorrido podría aparecer alguna moneda en el piso que me ayudara o ver a un amigo que pasaba a mi lado y me podría dar una mano. El destino sin la presencia en el viaje te enceguece, y no solo eso, si miras solo al frente lo único que va a hacer que te detengas y te focalices de nuevo es que pises un excremento. Es así como funciona y es necesario. Por eso permítete vivir en el paso a paso sin lucubraciones sobre el futuro próximo de esa manera ¡TE EVITARÁS MUCHAS CAGADAS!
Es lo que aprendí es mi segundo día: ¡Estar presente te evita pisar cagadas!

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