viernes, 27 de mayo de 2011

¿MEDIO VACÍO Ó MEDIO LLENO?





Como dice Winston Churchill: "El pesimista ve la dificultad en cada oportunidad y el optimista ve la oportunidad en cada dificultad". Uno de los mayores frenos para el crecimiento es el pesimismo, pues es una anticipación negativa del futuro. Es la sensación de que nada va a ir bien, de que no tendremos éxito y de que si lo tuvieramos, sería solo por casualidad. El pesimismo puede surgir por miedo a la desilución y puede ser una expresión de falta de confianza en uno mismo y en los demás.
El pesimismo es mucho mas que una actitud negativa: nos lleva a nutrir nuestra mente con imágenes negativas y hace que estemos más propensos a eso que tememos que suceda. ¿Por qué? La explicación viene de la mano de la neurología. Nuestro cerebro tiene un mecanismo interno mediante el cual filtra todos los estímulos externos que recibe, permitiendo que algunos pasen y otros no. Por eso nuestra percepción es selectiva. Este mecanismo nos permite percibir con mucha facilidad, todo aquello que está previamente cargado en el cerebro. Nuestro cerebro hará todo lo posible por encontrar aquello que había imaginado. Por eso el pesimismo es como un imán que atrae todo lo necesario para que nuestros miedos y fantasmas se confirmen, a la vez que rechaza otras posibilidades que existen pero que no podemos ver. En síntesis, atraemos aquello que imaginamos.


El optimismo, en cambio, es la tendencia a esperar que el futuro traiga buenos resultados. El Optimista no es un tonto o un ingenuo que no ve las dificultades, sino es aquel que, viendo las dificultades, imagina la solución. Y eso es lo que le permite perseverar.


El optimismo es una actitud que puede desarrollarse y que nos permite disfrutar de los desafíos que nos plantea la vida.





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