jueves, 30 de junio de 2011

AMA LO QUE TE IRRITA

Las cosas que te ponen los nervios de punta, son en realidad grandes oportunidades. La gente que consigue sacarte de tus casillas es en realidad tu mejor maestro. Los asuntos que te hacen enojar, son un gran regalo. Debes estar agradecido.
Todo lo que te irrita tiene un gran valor porque ponen de manifiesto las creencias y los miedos que te limitan. El famoso Carl Jung dijo una vez: "Todo lo que nos irrita en los otros puede conducirnos a un mejor entendimiento de nosotros mismos". Poderoso planteamiento ¿Cuánto pagarías a alguien que te promete que es capaz de identificar aquellos puntos que no te dejan evolucionar hacia una vida más elevada? ¿Cuánto valdría que dispusieras de información fiable de porqué no has llegado exactamente al lugar donde soñaste que llegarías? Las cosas que te irritan, te hacen enojar y te molestan son los marcadores de tu evolución como ser humano, los indicadores de lo que debes trabajar y de los miedos a los que tienes que enfrentarte. Son un regalo para el crecimiento. Puedes culpar a la gente que te pone en el disparadero o puedes hacer algo más inteligente, que es mirar profundamente en tu interior y descubrir las razones de tu reacción negativa. Utiliza estos desafíos para aumentar el conocimiento de tí mismo, porque ¿Cómo puedes vencer el miedo si no eres consciente de él?
A medida que empiezas a arrojar luz sobre tus debilidades personales y te haces responsables de ellas, estás dando los primeros pasos para eliminarlas. Las sombras que se exponen a la luz desaparecen. Te haces más fuerte. Más poderoso. Te acercas más a lo que puedes llegar a ser. Empiezas a ver el mundo con nuevos ojos. No cabe duda de que la gente puede evolucionar hacia su grandeza. Lo veo todos los días.

Dice Kahlil Gibran: "De los parlachines he aprendido el silencio, de los intolerantes la tolerancia, de los antipáticos, la amabilidad. Por ello, aunque curiosamente,les estoy agradecido".

Por lo tanto, la próxima vez que tu compañero de trabajo te ponga de los nervios, que tu pareja te irrite, que tus hijos te hagan enojar, ve hacia ellos y dales las gracias. Dales las gracias por el regalo que acaban de hacerte. Porque lo cierto es que te lo han hecho.