No es la vida la que nos hace sufrir, sino cómo reaccionamos nosotros a ella. El sufrimiento está dado por el tipo de reacciones que tenemos frente a los diferentes hechos de la vida: queremos que la realidad sea de una manera y no de otra, y cuando no sucede como lo deseamos, sufrimos. Muy probablemente el deseo contraste con la realidad. Supongamos que uno hace cierto trabajo del cual se siente muy orgulloso, y se dice: "Por este trabajo yo debería obtener una promoción". Luego promocionan a otra persona y entonces empiezas a sufrir, pues tu deseo fue contrariado por la realidad.
Buda dijo que el mundo está lleno de sufrimientos y que la raíz de éste es el deseo. No se refería a que el deseo sea malo o bueno; el problema es cuando convertimos un simple deseo en algo de lo que hacemos depender nuestra felicidad.