No afrontarás jamás tu destino, hasta que no abandones la ilusión del control.
Hay un camino preparado para tí que coincide exactamente con lo que deseas y te hace feliz. Te alejas de él cuando decides controlarlo todo. Deja que las cosas sean, relájate, acepta, fluye, suéltalo. Si tu vida no está siendo como lo deseas seguramente te estás cruzando en tu propio camino.
No seas tu propia piedra en el camino.
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