domingo, 12 de junio de 2011

MAESTROS EN LA VIDA COTIDIANA

Le pedí a Dios aprender la paciencia y me envió alguien que me la quita todo el tiempo.
Le pedí a Dios fortalecer mi caracter y me envió a alguien que se aprovecha de mi debilidad.
Le pedi a Dios aprender a vivir en paz y me envió en medio del caos.

Muchas veces nos encontramos con personas que en algún punto afectan negativamente nuestra más preciada estabilidad. Y lo primero que hacemos ante esta relación, es quejarnos, y empezar a juzgar a la persona, a enumerar sus defectos hasta los más sutiles incluso. De esta forma lo que estamos haciendo es enfocarnos en lo negativo, en lo que nos hace mal, en lo que no nos gusta, cuando en realidad podríamos sacar un excelente provecho para nuestra vida cuando tenemos este tipo de relaciones, las hayamos elegimos concientemente o no.
Estas personas están en nuestra vida por un motivo, su parte negativa ha vibrado con nuestra parte negativa, aunque no lo creamos esto funciona así. Si eres una persona insegura de tí misma y te sientes débil de carácter, seguramente te encontrarás con alguien que te inste a sacar fuerzas de tí y obligue a desarrollar la confianza en tí mismo, por ejemplo un agresor verbal, un autoritario, etc. Y sufrirás hasta que no comprendas lo que tienes que aprender y muchas veces huirás de esa persona, pero esto solo hará que tarde o temprano ocurra lo mismo en otra relación. Pero cuando aprendes, esa relación desaparece, o mejora, o cambia... Enfócate en la oportunidad que te está ofreciendo esa relación para crecer y mejorar, para fortalecerte como persona, son maestros en nuestra vida cotidiana...

Un insulto o puedo hacerte sufrir o puede hacerte aprender, tú eliges...

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Deja tu comentario