jueves, 16 de junio de 2011

Para salir del pozo

Nada es lo que realmente parece. El intelecto no puede saber. Su

conocimiento es limitado. Sin embargo, hay una parte nuestra que sí sabe. La

diferencia entre el conocimiento intelectual y esa sabiduría innata que tenemos

es similar a la que existe entre subir a una silla, mirar alrededor y pensar que lo

estamos viendo todo y subir a la cima de la montaña y ver el panorama completo.

Preferimos hablar con nuestros psicólogos o con los vecinos en vez de hablar con

Dios. Tenemos acceso permanente a todo este saber, a toda esta sabiduría que

está adentro nuestro, pero preferimos subirnos a la silla y dar opiniones, emitir

juicios y expresar nuestros puntos de vista porque es lo que aprendimos a hacer.

Estamos adictos a este modo de actuar.

Sin embargo, siempre podemos elegir qué hacer y cómo reaccionar cuando

aparece una situación que consideramos problemática. La siguiente historia

ilustra bellamente este concepto:

“Un día el asno de un campesino cayó al fondo de un pozo. El animal se quejó

lastimeramente durante horas mientras el campesino trataba de encontrar la

forma de sacarlo. Finalmente, el campesino decidió que el animal era viejo y de

todas formas el pozo necesitaba ser tapado. No valía la pena recuperar al asno.

Entonces, el campesino invitó a sus vecinos a que viniesen a ayudarle. Todos

agarraron una pala y empezaron a tirar tierra adentro del pozo. Al comienzo,

cuando el asno se dio cuenta de lo que estaba sucediendo, gimió horriblemente,

pero después de un rato, para sorpresa de todos, se calmó. Tras varias paladas

de tierra, el campesino finalmente decidió mirar adentro del pozo, y lo que vió lo

dejó azarado. Con cada palada de tierra que caía sobre su espalda, el asno hacía

algo asombroso. Sacudía la espalda y la tierra caía y se amontonaba bajo sus

patas, y de ese modo con cada palada el asno daba un paso arriba. A medida

que los vecinos del campesino continuaban echando tierra sobre el animal, él

mismo se sacudía y subía más arriba. Muy pronto, el asno llegó al borde del

pozo y salió trotando”.


La vida nos echa toda clase de tierra encima. La solución para salir del pozo

está en sacudirnos y dar un paso hacia arriba. Cada uno de nuestros problemas

es como un escalón hacia la libertad. ¡Depende sólo de nosotros si lo usamos

como tal!.
 
Mabel Katz (El camino más fácil)