Nada es lo que realmente parece. El intelecto no puede saber. Su
conocimiento es limitado. Sin embargo, hay una parte nuestra que sí sabe. La
diferencia entre el conocimiento intelectual y esa sabiduría innata que tenemos
es similar a la que existe entre subir a una silla, mirar alrededor y pensar que lo
estamos viendo todo y subir a la cima de la montaña y ver el panorama completo.
Preferimos hablar con nuestros psicólogos o con los vecinos en vez de hablar con
Dios. Tenemos acceso permanente a todo este saber, a toda esta sabiduría que
está adentro nuestro, pero preferimos subirnos a la silla y dar opiniones, emitir
juicios y expresar nuestros puntos de vista porque es lo que aprendimos a hacer.
Estamos adictos a este modo de actuar.
Sin embargo, siempre podemos elegir qué hacer y cómo reaccionar cuando
aparece una situación que consideramos problemática. La siguiente historia
ilustra bellamente este concepto:
“Un día el asno de un campesino cayó al fondo de un pozo. El animal se quejó
lastimeramente durante horas mientras el campesino trataba de encontrar la
forma de sacarlo. Finalmente, el campesino decidió que el animal era viejo y de
todas formas el pozo necesitaba ser tapado. No valía la pena recuperar al asno.
Entonces, el campesino invitó a sus vecinos a que viniesen a ayudarle. Todos
agarraron una pala y empezaron a tirar tierra adentro del pozo. Al comienzo,
cuando el asno se dio cuenta de lo que estaba sucediendo, gimió horriblemente,
pero después de un rato, para sorpresa de todos, se calmó. Tras varias paladas
de tierra, el campesino finalmente decidió mirar adentro del pozo, y lo que vió lo
dejó azarado. Con cada palada de tierra que caía sobre su espalda, el asno hacía
algo asombroso. Sacudía la espalda y la tierra caía y se amontonaba bajo sus
patas, y de ese modo con cada palada el asno daba un paso arriba. A medida
que los vecinos del campesino continuaban echando tierra sobre el animal, él
mismo se sacudía y subía más arriba. Muy pronto, el asno llegó al borde del
pozo y salió trotando”.
La vida nos echa toda clase de tierra encima. La solución para salir del pozo
está en sacudirnos y dar un paso hacia arriba. Cada uno de nuestros problemas
es como un escalón hacia la libertad. ¡Depende sólo de nosotros si lo usamos
como tal!.
Mabel Katz (El camino más fácil)