"La inquietud de la mente es lo primero que descubren generalmente todos aquellos que practican la meditación. Esta inquietud es confirmada por los primeros esfuerzos y al principio conduce al desaliento...
Si se cede a estos sentimientos negativos, se va derecho al fracaso. Sin embargo, si se acepta el hecho de que esta tarea es seria y difícil, aunque perfectamente posible y y merecedora de que se la emprenda, y sin desmayo se sigue practicando, entonces llegará el día en que recibiremos la recompensa, y en que en el tumulto del alma se producirá un delicioso silencio, y la inclinación al exterior quedará destrozada por completo" (Paul Brunton, La Búsqueda del Yo Superior).
Por Prasada Ishaya.