Levantarte por la mañana y preguntarte cómo te presentarías si ese fuera el último día de tu vida no es una frase manida de los cursos de autoayuda. Es un método profundo para llevar cierto sentido de urgencia y compromiso a tu vida.
Tengo un amable reto que proponerte: Muere cada día. Conéctate cada mañana con tu mortalidad; luego, entrégate en brazos de la vida. Vive como si mañana no fuera a llegar. Corre algunos riesgos. Abre tu corazón un poco más. Di lo que piensas. No pierdas tiempo en pensamientos absurdos. No te irrites. Di gracias, di por favor, di Te quiero, abraza, sonríe, baila, juega. Muestra respeto por el don de la vida que te ha sido dado. Brilla intensamente. Recuerda que el pasado es solo un recuerdo, que el futuro es solo una ilusión, el hoy sin embargo es un regalo, por eso se llama ¡Presente!
Ama intensamente, da lo mejor de ti, no te compliques, hazlo simple.
Espero Vivas un excelente día. ¡Abrazos!
