El tercer componente de la ley del menor esfuerzo es asumir una actitud no defensiva, lo que significa que nuestra conciencia abandona su actitud defensiva y nosotros renunciamos a la necesidad de convencer o persuadir a los demás de que nuestro punto de vista es el correcto. Si observamos a las personas que nos rodean veremos que ellas pasan el noventa y nueve por ciento del tiempo defendiendo sus puntos de vista. Si sencillamente renunciamos a la necesidad de defender nuestro punto de vista a través de esa renuncia lograremos acceso a una cantidad enorme de energía que anteriormente desperdiciábamos.
Cuando estamos a la defensiva, cuando culpamos a los demás y no aceptamos ni nos rendimos ante el momento, nuestra vida se llena de resistencia. Cada vez que encontremos resistencia reconozcamos que forzar la situación sólo aumentará la resistencia. No es bueno alzarse rígido como un gran roble que se agrieta y sucumbe a la tempestad, al contrario debemos tratar de ser flexibles como la caña que se dobla en la tormenta y sobrevive. Desistamos completamente de defender nuestro punto de vista. Cuando no hay un punto que defender no puede haber discusión. Si hacemos esto constantemente – si dejamos de luchar y de resistirnos – viviremos plenamente el presente, el cual es un regalo.Alguien me dijo una vez que ‘el pasado es historia, el futuro es un misterio y este momento es un regalo. Por esa razón este momento se denomina «el presente»’. Si abrazamos el presente y nos volvemos uno con él, si nos fusionamos con él, sentiremos un fuego, un brillo una chispa de energía palpitando en cada ser consciente.A medida que experimentemos este júbilo del espíritu en cada ser vivo, cuando entremos en intimidad con él, la dicha nacerá en nuestro interior y podremos deshacernos de las terribles cargas y molestias de la actitud defensiva, el resentimiento y el rencor. Sólo entonces nos sentiremos despreocupados, festivos, alegres y libres.
En medio de esta libertad alegre y sencilla, sabremos sin duda en nuestro corazón que lo que deseemos estará disponible para nosotros cuando lo deseemos porque nuestro deseo vendrá del nivel de la felicidad y no del nivel de la ansiedad o el temor.
No necesitamos justificarnos, simplemente declaremos nuestro propósito ante nosotros mismos y experimentaremos realización deleite, alegría, libertad y autonomía en todos los momentos de nuestra vida.
Comprometámonos a seguir el camino de la no resistencia. Ése es el camino a través del cual la inteligencia de la naturaleza se desarrolla espontáneamente, sin resistencia ni esfuerzo.Cuando alcancemos esa deliciosa combinación de aceptación, responsabilidad e indefensión, sentiremos la facilidad con que fluye la vida. Si permanecemos abiertos a todos los puntos de vista – no aferrados rígidamente a uno -nuestros sueños y nuestros deseos fluirán con los deseos de la naturaleza. Entonces podremos liberar nuestros deseos sin apego y después sólo esperar el momento propicio para que florezca convertido en realidad.
Podemos estar seguros de que cuando el momento sea el indicado, nuestros deseos se cumplirán.Ésa es la ley del menor esfuerzo.
Deepak Chopra
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