jueves, 18 de agosto de 2011

SOBRE LAS RELACIONES

Cuando nos relacionamos con las personas hemos de saber que las reacciones que tiene, las respuesta que da, sus actitudes, son parte de su historia, son aprendidas. Todos traemos una historia y aprendizajes diversos.
Cuando una persona no responde como creemos y suponemos que tiene que responder es porque esperamos que esa persona actúe según lo que yo aprendí que es correcto, bueno, justo y tengo la egoica idea de que esa persona tiene que actuar según mi modo. Muchas veces decimos con unos interrogantes gigantes en nuestra cabeza: ¡Como puede ser que sea así! ¡Porqué no me entiende! ¡Qué estructurado y cerrado que es! ¡Qué idiota! Si fuéramos esa persona con esa misma historia, con esos mismos padres, con su mismo contexto, con su misma constitución actuaríamos de la misma forma... no nos ha de extrañar sus reacciones. -¡Pero si el respeto es fundamental como puede ser!- incluso hasta lo primordial y lo básico hasta lo convenido socialmente es interpretado subjetivamente.
Necesitamos comprender, necesitamos ponernos en los zapatos de los otros, mirarnos en su espejo y tratar de sentir como se siente y aprender a hablar su idioma. CUANDO NO CONSEGUIMOS COOPERACIÓN Y BUENA REACCIÓN Y ACTITUD POSITIVA DE LA OTRA PERSONA NO ES PORQUE ELLA NO NOS ENTENDIÓ, ES QUE NOSOTROS NO SABEMOS HABLAR SU IDIOMA, no nos supimos comunicar adecuadamente, no tenemos las herramientas suficientes para hacerlo. Lo interesante es que esas herramientas se aprenden también.
Es hora de dejar de culpar al otro; culpar a los demás ya no cabe en este nuevo paradigma, es necesario comprender esto para avanzar en la vida.No tenemos control sobre los demás aunque así nos gustaría y aunque así pensáramos que las cosas serían mejor para uno. Tengo el control sobre mí.
Tratar que la otra persona me entienda y reaccione desde mi mundo y mi historia es muy ilógico. Sólo lograremos que nos escuche, que nos entienda, que nos responda positivamente, si logramos captar su esencia. Y la escencia del ser humano es el amor. En esa clave debemos hablar, la suavidad y la amabilidad quita más armaduras que la dureza, que la lengua filosa, que el ataque, que el autoritarismo. Cuando nos atacan nos defendemos, nos cerramos, y si es posible atacamos como defensa.
Las personas nos abrimos al amor, a la amabilidad, al interés genunino por nosotros, a la sonrisa sincera, a la admiración, a la comprensión, a la escucha, a la sinceridad, a la honestidad. No es posible conseguir miel dando de puntapiés a una colmena.
Es importante aprender esto en los nuevos tiempos, si no nos comprenden no es culpa del otro, busquemos alternativas, busquemos nuevos métodos, busquemos conocer a los demás, nos pongamos en su lugar. Nadie es mal humorado porque un día se le ocurrió serlo, lo aprendió; nadie es autoritario porque se le ocurrió serlo, ha comprendido que en esta vida solo sobreviven los fuertes, por eso se puso la armadura y salió a luchar; nadie es colgado porque se le ocurrió, comprendió que la vida real puede ser dolorosa por lo que tuvo que ascender un poco para no pisar las espinas con sus pies.
Al mismo tiempo todo esto es una riqueza incalculable, el volado me puede llevar a las alturas y ayudarme a ser creativo y a conectarme con lo trascendente, el autoritario puede convertirse en un gran líder.
Es hora de salir de nuestro ego, de hacernos responsables, de comprender que el poder está sobre uno mismo y es nuestra actitud la que va a lograr respuestas positivas de otras personas.

Les dejo un video que a mí me resultó un poco fuerte, pero me hizo reflexionar sobre las relaciones, cuán diferente pudo ser la historia del amigo, del compañero, de un desconocido que tengo al lado, del que veo todos los días. Cuando nos relacionamos con alguien nos relacionamos con toda su historia, nos relacionamos con sus emociones, con su mundo, con su modo de ver la vida, y eso es algo muy valioso, y requiere mucho respeto, mucho amor, mucha caricia y suavidad, requiere compasión.
Tenemos sed de simpatía, tenemos sed de ser tratados bien, de ser tratados con el más profundo respeto humano, somo seres maravillosos.

¿Qué decimos de los demás? ¿Cómo los tratamos? ¿Que tanto la comprendemos?¿Cómo es nuestra tolerancia?
En el día del niño que se aproxima entremos en contacto con nuestro niño interior y también con el niño interior de cada uno con los que nos encontremos y reflexionemos sobre nuestros niños, sobre el ejemplo que estamos dando, ¡Podemos marcar la diferencia!


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