Cuando surge algún problema se presentan dos planos, y por lo general uno cree y siente que debe actuar en ambos planos, pero te contaré lo que sucede si pretendemos hacerlo así. Un plano es el de la acción concreta, se trata de lo que debo ocuparme para resolver el problema, que también podría ser el momento en que me pongo a pensar cuales son las acciones que debo tomar para resolverlo. Y el segundo plano, es el que sentimos que no podemos controlar, el plano en que las cosas se nos escapan de las manos, porque podemos hacer mucho y ser muy buenos en nuestras estrategias para resolver problemas, pero siempre queda esa otra parte en la que sentimos que ya no depende de nosotros. Es en este plano donde la mayoría de las personas comienzan a temblar, donde surgen los miedos y las ansiedades. Y pretender tomar acción en este plano tratando de tener el control genera un esfuerzo tal que llegando al límite se produce el cortocircuito llamado estrés.
Pues bien, es en el segundo plano donde nuestra acción debe ser justamente la inacción, el "hacer nada" del ZEN. Dejar las expectativas de lado y que todo fluya. Mucha gente no entiende esto de no hacer nada. La ley del menor esfuerzo es justamente esta acción de no acción. Los que creemos profundamente en que somos autores y creadores de nuestra realidad, podemos visualizar el resultado que deseamos, pero aún así este acción pertence al primer plano, e incluso nuestra visualización será más efectiva en tanto y en cuanto no tengamos expectativas sobre los resultados.
Esa es mi técnica, primero diferenciar el primer plano del segundo. En el primer plano imprimo todo lo que puede dar mi inteligencia, todas las herramientas de estrategias posibles, incluso la visualización positiva. Y cuando me encuentro frente al segundo plano donde comienza a invadirme el temor y la ansiedad simplemente tomo todo lo que armé, todo lo que preparé para resolver el problema, lo pongo en una gran canasta, me acerco al río de mi vida y simplemente la suelto.
Para que el engranaje de la preocupación funcione correctamente debe contar con una pieza fundamental que se llama "Querer controlarlo todo". Por eso cuando haces el acto heroico de soltar, es como si quitaras esa pieza fundamental, entonces el engranaje dejará de funcionar.
Hay un acto interesante que puedes hacer para romper con este círculo, si hay grandes preocupaciones en tu vida, grandes miedos, grandes ansiedades. Escribelo todo con lujo de detalle, arma una balsita de madera pequeña, visita un río, o un arroyo y embarca tus temores, dejándolos ir. Es un acto simbólico que le hablará directamente a tu inconsciente. Si lo haces cuéntamelo por favor...
Abrazos.

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