domingo, 9 de octubre de 2011

Todas las hornallas son iguales

Siguiendo las reglas sobre como ser un auténtico estúpido sin morir en el intento me encontré con este cuento corto:

“El gato se sentó en una hornalla caliente y se quemó. Desde entonces nunca más se sentó en una hornalla caliente ni en ninguna fría”.
Y ahí estaba... ¡Eureka! Descubrí otra de las reglas que me llevaría al éxito en mi empresa de construcción de la propia estupidez. La regla es: “Todos son iguales”. ¡Claro! Esa es la cuestión, si todos son iguales ¿Cómo se le ocurre a usted confiar en un hombre o en una mujer si fue un hombre o una mujer justamente alguien que le falló en la vida? Y está usted de mente si no se da cuenta que nadie lo quiere en este mundo porque unas cuantas persona se lo hicieron saber. ¡Exacto! si usted se quema con una hornalla caliente ni se le ocurra acercarse a alguna, ni de lejos intente saber que está fría, corre el riesgo de quemarse nuevamente. Si alguien estuvo contra usted, usted está en toda la razón y está sumamente justifiacado que piense que “TODOS” están contra usted. Siga esta regla si desea de todo corazón alcanzar su meta y crecer más en la experiencia de la estupidez. Ni se le ocurra acercarse a una hornalla, ni pregunte, nunca intente ni pruebe a ver si por las dudas está fría. Si alguien enciende una hornalla, huya lejos por favor, seguro que están tratando de quemarla y hacerle daño, pero claro usted es más inteligente y ya conoce sus intenciones así que nadie lo va a engañar, ante cualquier ruido de click de una cocina usted ya sabe, es astuto y huye lejos fuera del alcance. O mejor aún,  por las dudas ataque usted primero al que está tratando de encenderla, dicen que un buen ataque es una buena defensa.
Si sigue esta regla usted nunca será dañado. Tampoco podrá utilizar la cocina por el resto de su vida, pero bueno esta renuncia es importante si quiere alcanzar el tesoro del título de la estupidez, le deseo éxito en esta regla, espero haberle dado los detalles necesario para cumplirla bien. Son de mi propia humilde experiencia humanana.

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