Les dejo a modo de gráfico y ejemplo dos actitudes que tengo frente a distintas realidades, según éstas, tiendo más hacia una que hacia otra, lo importante es que siempre puedo elegir, y el resultado depende de qué ruta tome.
Actitud 1:
Si me falta dinero por ejemplo, reconozco que mi realidad es que me falta dinero, entonces juego a trascender esta realidad preguntándome: -¿Cómo puedo hacer para obtener más dinero?-Y entonces el entusiasmo hace un bostezo con la boca bien grande estira sus brazos y despierta a la motivación, juntos encienden las luces, llaman a la creatividad y comienza la acción. Entonces llega el buen humor y con mucha naturalidad cambia la escenografía para darme paso y protagonice así mi propia historia.
Actitud 2:
Si me falta el dinero por ejemplo, reconozco que mi realidad es que me falta dinero, entonces juego a ser la víctima, se acerca el mal humor muy de prisa a bajar los telones, la historia que vienen haciendo otras personas está saliendo mal, tan malos actuando son que no puedo ganar lo suficiente y la obra de mi vida se me viene abajo, entonces llamo a la pena para que me confirme que estoy en lo cierto, luego le pido a la ira que me ayude a echar a los malos actores. Y voy corriendo en busca de la envidia para que sea mi consuelo y me ayude a hacer catarsis, y entonces es cuando veo al resentimiento y no me puedo resistir, este me conquista sin más y me caso con él hasta que la muerte del victimismo nos separe.
En ambas actitudes las personas aceptan y se dan cuenta de la realidad tal cual es, la diferencia está en las actitudes que toman al respecto. Los frutos de hacerse responsable de la propia vida son la motivación, el entusiasmo, la alegría, el buen humor y el amor. Los frutos de sentirse víctima de los demás son: la queja, la crítica incesante, el mal humor, la ira, la envidia y si todo esto se hace crónico somos coronados con el resentimiento.
Hay una llavecita que te ayuda a trascender la realidad, para el optimista como para el pesimista la realidad es la misma y ambos lo reconocen como tal, no la niegan, solo que el optimista ha encontrado la llave que se llama: “darse cuenta que hacerse la víctima es una estupidez”, entonces abre la puerta de la trascendencia. Y como hace esto una y otra vez en su vida con el tiempo adquiere la experiencia, a eso se le llama iluminación. La realidad es la misma, la actitud es diferente.
Y vos… ¿Qué elegís?
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