jueves, 9 de febrero de 2012

Tu visión de mundo también te puede estresar

Si tienes por ejemplo una visión del mundo dividida en dos, por un lado los ineptos, ignorantes, incapaces, ineficaces, inmaduros, los que no tienen sentido común, los vagos, los irresponsables, etc; y por el otro lado tú, quien está libre de todas esos defectos. Seguramente te sentirás solo o sola en este mundo teniendo que hacerlo todo, cargando con todo, controlandolo todo, porque la otra parte del mundo no lo puede hacer por todos esos innumerables defectos. Entonces eres tú enfrentando al mundo. Imagínate cuanta carga, cuánta responsabilidad. ¿No te parece mucho? ¿No te estresarás?

En cambio una visión de mundo en el que puedes confiar en los otros, en el que puedes ver las capacidades potenciales de los demás y promoverlas, delegando, enseñando, permitiendo que los demás saquen lo mejor de sí, desarrolllándolos, alentando, pronto te sentirás como un pulpo con muchas manos pudiendolo todo, comprenderás el don de la unidad y por ende tu estrés disminuirá.

¿Ves? Es lógica pura, la falta de perdón, la falta de confianza en los demás, el egoísmo por querer abarcarlo todo y no permitir que los demás crezcan, la necesidad de querer controlarlo todo, la autosuficiencia desmedida, incluso el miedo a arriesgarnos para ir por algo mejor,  nos lleva a esta enfermedad tan moderna llamada stress.

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