sábado, 7 de noviembre de 2015

Sentir la ansiedad

                    Arde en mi pecho, aprieto mis dientes y algo quiere salir de mi a gritar.
                   Hace un momento estaba muy tranquilo, he trabajado en casa limpiando, en mi huerta podando y quitando malezas y todo estaba en paz dentro de mi. Pero un pensamiento vino a mi, un pensamiento sobre el dinero, sobre el futuro, sobre lo que será de mi, sobre lo que quiero. Bueno digamos que eran varios pensamientos. Todavía no puedo ver la raíz. Aunque casi siempre es la misma. Ansiedad dicen que es cuando te vas al futuro en mente y tu cuerpo se queda aquí. Obviamente porque todavía no podemos transportarnos al futuro. Ese tirón tan fuerte de mente por un lado viajando a una velocidad superior que la que puede moverse el cuerpo en el tiempo hace que todo se inquiete en mi. Respiración rápida, temblor, casi imperceptible pero ahí está, incomodidad.
Pero pienso ¿De donde vienen estos pensamientos? si los puedo observar desde una neutralidad me doy cuenta que lo único que sucede es que me quiero quitar esto de encima y pienso que la solución está en resolver la pregunta que me he lanzado a mi mismo. ¿Quitarme de encima esto que viene a mi? ¿Quitarme de encima esta incomodidad?¿Por qué?¿Para qué? ¿No tendrá esta emoción algo que decirme? ¿Estoy inquieto porque no resuelvo la pregunta que vino a mi? ¿O es porque me la hice? Si no me lo habría hecho seguiría ahí en ese estado de tranquilidad con la que venía. Hace tiempo vengo cambiando mi perspectiva de las cosas y todo lo que me sucede lo veo como algo para leer y no como algo para transformar. ¿A qué viene esta ansiedad a mí? La respuesta puede ser de lo más sencilla, solo viene a mi como viene todo. La ansiedad tal vez sea tan solo un niño al que se le exigió cumplir con unas expectativas que no eran propias, un niño que sintió que debe hacer algo especial en este mundo para ser reconocido. La ansiedad es solo un niño, es mi niño pequeño lleno de angustias por no poder, porque tal vez cree que no puede, tal vez está asustado y no sabe como vivir en este mundo. Está ansioso y viene a mi a buscarme una vez más, viene para ser recibido, abrazado, aceptado. Tantas veces lo he rechazado con violencia en nombre del optimismo y del ideal de bienestar, tantas veces le he dicho fuera de aquí tu no debes existir porque yo debo ser una persona de paz, una persona estable, porque debo ser una persona tranquila. Tanta violencia contra el niño de la ansiedad todo este tiempo. ¿Cómo es que puedo dejarlo ahí? La ansiedad es mía, la ansiedad es mi niño, la ansiedad es parte de mi y no debo dejarla allí afuera golpeando mi puerta una y mil veces, rechazándolo en nombre de una imagen de estabilidad que quiero dar. Por eso te dejo pasar, no eres malo mi niño ansiedad, no eres malo, yo te recibo aquí conmigo. Sé que tan solo quieres mi abrazo y hoy te abrazaré, no eres un monstruo, no eres una emoción negativa. Eres parte de mi y yo hoy quiero recibirte, ya puedes estar en paz aquí conmigo, no tienes que seguir mendigando, no tienes que seguir desgastando tus manitos mientras golpeas fuertemente mi puerta. Puedes descansar aquí conmigo, puedes hacer arder mi corazón cuando lo desees, pues mientras vivas conmigo y te acepte como parte de mi vida podemos vivir buenas experiencias, porque ya no me molestas, ahora vives en mi y entonces puedo aprender de ti, puedo permitir que me muevas en la dirección de mi propósito.
Cuando le digo todo esto a mi niño ansiedad, puedo sentir como ya se va relajando, va descansando de tanto sufrir a la intemperie sin mi atención y mi rechazo constante. Seguro ahora de esta relación en paz con él y de aceptación nuestra convivencia sea muy diferente. Sea de amor porque lo he incluido. Pues al fin de cuenta soy la presencia consciente que lo incluye todo. Bienvenido a Casa.

Cristian Vera Godoy




No hay comentarios:

Publicar un comentario

Deja tu comentario